Katir celebra con un doble solomillo su triunfo en la San Silvestre vallecana

El muleño nacido en Marruecos se da un pequeño homenaje de carne después de cerrar un año de grandes éxitos en el atletismo

mo katir cruza en primer lugar la san silvestre vallecana 2021
EFE/ Kiko Huesca

    Una ración doble de solomillo durante la cena de los atletas participantes en la San Silvestre Vallecana fue el único lujo que la noche de fin de año se permitió Mohamed Katir, el primer español en 18 años que ganaba la clásica carrera madrileña de Nochevieja.

    Ganador de la Jean Bouin barcelonesa en noviembre, el atleta muleño ha tenido en Madrid una nueva oportunidad de constatar su carisma. Su exhibición en carrera y sus gestos mediáticos para festejar el triunfo tras cruzar la meta recibieron la cerrada ovación de un público volcado con el atleta.

    Los espectadores sentados en la grada no veían un triunfo español desde 2003, cuando venció Chema Martínez, y en categoría femenina desde que Marta Domínguez se impuso en 2008.

    En un mano a mano con el burundés Rodrigue Kwizera, su compañero de equipo en el Playas de Castellón, Katir se quedó solo en cabeza al penetrar en el barrio de Vallecas y venció con la mejor marca obtenida por un español en las 44 ediciones de la carrera: 27 minutos y 45 segundos.

    Kwizera llegó 10 segundos después, y otro español, Nassim Hassaous, completó el podio con 28:05, dejado fuera al keniano Shadrack Koech (28:16) y al plusmarquista español de maratón, Ayad Lamdassem (28:19).

    A las 8 de la mañana de este sábado Katir ya estaba desayunando en el hotel oficial para emprender viaje de regreso a Mula, donde reside.

    Por la noche, en la cena de atletas y allegados presidida por Antonio Sabugueiro, el patriarca de la carrera, Katir compartió mantel y ritual de las uvas con sus colegas africanos, que a duras penas pudieron seguir el ritmo de las campanadas, según cuenta el mánager del ganador, Miguel Ángel Mostaza. El menú consistió en una ensalada de salmón, gambas, pescado y solomillo. Katir se sirvió una doble ración de carne ("Tengo mucha hambre", alegó) antes de atacar los postres, un pastel de chocolate, el champán y los dulces.

    Segundos antes de las campanadas, los comensales se pusieron en pie ante el televisor para despedir el año con el ritual de las uvas, extraño para muchos atletas africanos. Brindaron, se demoraron en una breve charla con los amigos y pusieron rumbo a sus habitaciones para descansar del esfuerzo realizado a lo largo de 10 km por las calles madrileñas.

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    El año de Mohamed Katir

    Al cierre de su gloriosa temporada, en la que ha batido los récords de España de 1.500, 3.000 y 5.000 en pista, Katir deja, a su paso por Madrid, una gran sensación también sobre el asfalto.

    Transmitir la sensación de correr rápido sin aparente esfuerzo, deslizándose con suave tranco sin impacto es una cualidad reservada a muy pocos atletas. Katir pertenece a ese grupo de privilegio, como pudieron constatar esta Nochevieja los telespectadores que siguieron la carrera entre los estadios Santiago Bernabeu y de Vallecas.

    Su próximo reto será la Noche de San Antón, el 15 de enero a lo largo de 10 km por las empinadas cuestas de Jaén, en las que se verá las caras, entre otros, con el ugandés Jacob Kiplimo, plusmarquista mundial de medio maratón (57:31) y en posesión del récord de la San Silvestre Vallecana (26:41).

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    El estreno olímpico de Mohamed Katir

    Katir, de 23 años, de padre marroquí y madre egipcia, no pudo ser en los Juegos de Tokio el primer medallista olímpico español que llegaba del otro lado del Estrecho. El octavo puesto en la final de 5.000, un resultado más que notable para un debutante, no terminó de colmar las expectativas que él mismo había suscitado, de ahí que en este 2022 su gran reto sea conseguir su primera medalla internacional, ya sea en los Mundiales de julio en Eugene (EEUU) o en los Europeos de agosto en Múnich (Alemania).

    Nacido en Alcazarquivir (Marruecos) el 17 de febrero de 1998 y residente en Mula desde que contaba cinco, Katir procede de una familia de inmigrantes cuya mezcla de genes y procedencias cuajó en un atleta de rango internacional, a juzgar por sus marcas, que habrá de ratificar en los grades campeonatos.

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